Antecedentes del I Reencuentro de los Hijos de Cariaco
29 de abril de 1967
Para el año 1967, Cariaco era una población que no
excedía los cinco mil habitantes. Su economía estaba sustentada en la
agricultura, lo que permitía a sus habitantes vivir dignamente, aunque el
pueblo carecía de muchas obras que mejoraran su calidad de vida.
La carencia de instituciones educativas
obligó durante muchos años a que los jóvenes que egresaran de las escuelas
primarias se vieran forzados a salir del terruño, unos para dirigirse a Cumaná
o Carúpano; otros se irían a la capital de la república.
Es así como centenares de cariaqueños y de
otras zonas del municipio se fueron marchando y asentándose en aquellos Estados
donde conseguían oportunidades de
trabajar y estudiar. Muchos se quedaron y formaron sus familias, pero la
vinculación con la tierra que les vio nacer nunca, o casi nunca, se perdió.
En Cariaco quedaron hombres y mujeres que no
se amilanaron ante las adversidades: carencia de agua, electricidad, calles sin
asfaltar, sin cloacas, sin un centro dispensador de salud y sobre todo empleos.
Francisco “pancho” Mata Morales era una de esas personas. Siempre había
mostrado preocupación por la situación que se confrontaba y cada vez que tenía
oportunidad, en toda reunión de amigos y vecinos hacía el planteamiento de que
era necesario, tomando en consideración que muchos cariaqueños residían en otros Estados podían ayudar a
propiciar el desarrollo del pueblo que les vio nacer. La idea fue ganando
adeptos y es así como se propone ante las autoridades del Concejo Municipal de la época que, en el marco de las fiestas patronales se
realizara un Reencuentro para impulsar el desarrollo de Cariaco.
La idea se materializó el día 17 de marzo de
1967 y en el Ayuntamiento, presidido por Amador Boada, se constituye la junta
directiva para el “Reencuentro de los Hijos de
Cariaco” quedando conformada por las
siguientes personas:
Presidente:
Heriberto Barreto +
Vicepresidente: Francisco Mata M.+
Secretario:
Manuel Bastardo +
Subsecretaria:
Elvira Rodríguez
Sec. de Festejos:
Ernesto Gino Olivieri.
Sec. de
Relaciones y Publicidad: Silvio Villegas. +
Sec. de Historia:
Pedro Luís González.
Sec. de Finanzas:
Francisco Caraballo. +
1er. Vocal:
Evelio Gómez +
2do. Vocal: Luís
Ramón Cabello. +
Previo a la constitución oficial de la junta
de Cariaco, ya muchos cariaqueños habían iniciado un proceso organizativo y en
esa misma reunión se dio a conocer la conformación de varios comités en
diversas regiones de Venezuela.
Caracas: Nicolás
Mago, presidente; Pedro Pablo
Márquez, secretario y Orangel Morales, tesorero. A esta estructura se unirían
posteriormente muchas personas que dieron mucho para la cristalización de este
Reencuentro.
Cumana: Víctor
Mago, Herminio Barreto y Asunción Guzmán.
Caripito: Víctor
Rodríguez, Abraham Tatá y Luís Mayz.
Pto. La Cruz. Juan
Félix Rivas, Cosme Astudillo, Alirio Bejarano, Aníbal Rodríguez Salazar, Ismael
Rodríguez Salazar.
Maracaibo: Evaristo
Barreto y Benito Rafael Sánchez.
Maracay: Sigifredo
y Benito Espinoza.
Barrancas del
Orinoco: Luís José Mundarain y José Manuel
Bravo.
Puerto Ordaz: Teodoro
Merchán y José Ángel Rondón.
Maturín: Monseñor
Ramírez Salaverría y Humberto Tirado.
Valencia: hermanos
Fuentes.
La Guaira: Saturnino
Hernández
Durante el desarrollo de esta primera reunión
se acordó que el Reencuentro se
realizaría el día 29 de abril de 1967. Hacia esa meta
serían dirigidos los esfuerzos de toda una población que, aún pequeña aunó sus
energías e iniciaron una ardua tarea que comenzó por la conformación de los
comités de calle para dar apoyo a la
junta, así como todo lo concerniente en la recaudación de los pocos recursos
que se podían aportar. Es de resaltar que hace 40 años se consideraba un record
que se pudiesen recaudar mil bolívares.
Ninguna persona se quedó al margen de lo que
se estaba haciendo y a cada reunión asistían los vecinos con entusiasmo.
EL REENCUENTRO
Llegó el tan esperado día. Desde horas de la
madrugada del 29 de abril los vecinos se concentraron en la entrada de Cariaco
para dar un caluroso recibimiento a los que regresaron entusiasmados a
reencontrarse con su gente. Aún es común oír a muchas personas recordar ese
momento. Centenares de personas, por no decir miles fueron arribando, siendo
recibidos con música, cohetes, brindis, en fin todo fue alegría.
A las 11:00 a.m., debajo del samán se inició
un cabildo abierto; además, cabe resaltar que ese día Cariaco fue designado
capital del estado Sucre. Presentes por el Concejo Municipal se encontraban:
Amador Boada Herrera, presidente y los concejales Pedro Luis González, Antonio
Mundarain Pérez, Félix Fortunato Ruiz, Manuel Arcia y Elpidio Reyes. También se
encontraba el Dr. Arquímedes Fuentes Serrano, gobernador del Estado, y el
ex-gobernador Ángel Fariñas Salgado y
Manuel Peinado, secretario general de gobierno. Por la Asamblea Legislativa los diputados Nicomedes Visáez Mata, Luís Muñoz , Ángel
Celestino Córdova; Ramón Quijada, diputado en representación del Congreso
Nacional; el Dr. Gastón Navarro Dona así como el historiador Germán Carrera
Damas, entre otros.
En este acto participaron muchas personas de
diversas comunidades del Distrito Ribero y entre las peticiones que se
destacaron esta la conversión del liceo municipal “Rómulo Gallegos” de Cariaco,
en nacional; la reactivación del central Cariaco, ubicado cerca de Cerezal; de
ahí surgió posteriormente la necesidad de construir un nuevo central (el
actual); la construcción de un monumento o plaza del Congreso de Cariaco.
JUSTOS
RECONOCIMIENTOS
Públicamente se reconocieron los aportes
hechos por 4 personas al desarrollo de la comunidad. Los médicos Siegbert
Holz y Elly de Holz, médicos alemanes contratados por el
gobierno de Sucre en el año 1939, para
que ayudaran a la población de Cariaco, que estaba siendo diezmada por el paludismo. Vinieron
contratados por 6 meses y permanecieron 5 años en la población. Cuando se
marcharon de Cariaco, aún personas mayores
los recuerdan con mucho cariño.
Fueron declarados “Hijos
adoptivos e ilustres de la ciudad de Cariaco.
De
igual forma fue reconocido el ciudadano Antonio José
Marcano (marcanito).
Fue importante su aporte junto al Dr. Holz para la erradicación del
paludismo desde su puesto como enfermero en la medicatura. Además gozaba del
aprecio de la comunidad que siempre acudía a él cuando la mayor parte del
tiempo, la población carecía de servicio médico.
Monseñor Enrique
Brekelmans.
Sacerdote holandés que consideró a Cariaco su
segunda patria. Desde el 17 de junio de 1935, hasta el año 1965 (30 años)
estuvo al frente de la parroquia San Felipe. Luchó denodadamente por sacar a
los pueblos de Ribero del estado de abandono en que se encontraba y de las
enfermedades que lo asolaba, muchas de las cuales padeció. Fue el artífice para
la reconstrucción del actual templo donde su cuerpo está sepultado desde el 10 de enero de 1974.
Esperanza Acosta
Padilla.
La Junta del
Reencuentro la consideró para el reconocimiento porque para ese momento era la
docente con más años de servicios en la población y por el aporte invalorable
que había dado para la educación.
Estos cuatro reconocimientos concedidos,
evidenciaron la seriedad de los que integraban las juntas. Se evaluaron los
méritos que cada uno de ellos tenían para merecerlos, prevaleciendo ante todo
los aportes que estos hicieron en los diversos campos para el desarrollo del
municipio Ribero.




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