martes, 25 de abril de 2017

Este escrito fue publicado por Félix R. Bejarano en abril de 2007, en el que se recogen los antecedentes del 

I REENCUENTRO DE LOS HIJOS DE CARIACO

Para el año 1967, Cariaco era una población que no excedía los cinco mil habitantes. Su economía estaba sustentada en la agricultura, lo que permitía a sus pobladores vivir dignamente, aunque el pueblo carecía de muchas obras que mejoraran su calidad de vida.

La carencia de instituciones educativas obligó durante muchos años a que los jóvenes que egresarán de las escuelas primarias se vieran forzados a salir del terruño, unos para dirigirse a Cumaná o Carúpano; otros se irían a la capital de la república.

   Es así como centenares de cariaqueños y de otras zonas del municipio se fueron marchando y asentándose en aquellos Estados donde conseguían oportunidades de  trabajar y estudiar. Muchos se quedaron y formaron sus familias, pero la vinculación con la tierra que les vio nacer nunca, o casi nunca, se perdió.

  En Cariaco quedaron hombres y mujeres que no se amilanaron ante las adversidades: carencia de agua, electricidad, calles sin asfaltar, sin cloacas, sin un centro dispensador de salud y sobre todo fuentes de empleos.

  Francisco “pancho” Mata Morales  era una de esas personas. Siempre había mostrado preocupación por la situación que se vivía y cada vez que tenía oportunidad, en toda reunión de amigos y vecinos hacía el planteamiento de que era necesario, y tomando en consideración que muchos cariaqueños  residían en otros Estados podían ayudar a propiciar el desarrollo el pueblo que les vio nacer. La idea fue ganando adeptos y es así como se propone ante el Concejo Municipal de la época,  que en el marco de las fiestas patronales se realice un Reencuentro para impulsar el desarrollo de Cariaco.

  La idea se materializó el día 17 de marzo de 1967 y en el Ayuntamiento, presidido por Amador Boada, se constituye la junta directiva para el “Reencuentro de los Hijos de Cariaco” quedando conformada por las siguientes personas:
Presidente: Heriberto Barreto
Vicepresidente: Francisco Mata M.
Secretario: Manuel Bastardo
Subsecretaria: Elvira Rodríguez
Sec. de Festejos: Ernesto Gino Olivieri.
Sec. de Relaciones y Publicidad: Silvio Villegas.
Sec. de Historia: Pedro Luís González.
Sec. de Finanzas: Francisco Caraballo.
1er. Vocal: Evelio Gómez
2do. Vocal: Luís Ramón Cabello.

Previo a la constitución oficial de la junta de Cariaco, ya muchos cariaqueños habían iniciado un proceso organizativo y en esa misma reunión se dio a conocer la conformación de varios comités en diversas regiones de Venezuela.

Caracas: Nicolás Mago, presidente;  Pedro Pablo Márquez, secretario y Orangel Morales, tesorero. A esta estructura se unirían posteriormente muchas personas que dieron mucho para la cristalización de este Reencuentro.
Cumana: Víctor Mago, Herminio Barreto y Asunción Guzmán.
Caripito: Víctor Rodríguez, Abraham Tatá y Luís Mayz.
Pto. La Cruz. Juan Félix Rivas, Cosme Astudillo, Alirio Bejarano, Aníbal Rodríguez Salazar, Ismael Rodríguez Salazar.
Maracaibo: Evaristo Barreto y Benito Rafael Sánchez.
Maracay: Sigifredo y Benito Espinoza.
Barrancas del Orinoco: Luís José Mundarain y José Manuel Bravo.
Puerto Ordaz: Teodoro Merchán y José Ángel Rondón.
Maturín: Monseñor Ramírez Salaverría y Humberto Tirado.
Valencia: hermanos Fuentes.
La Guaira: Saturnino Hernández

Durante el desarrollo de esta primera reunión se acordó que el   Reencuentro se realizaría el día 29 de abril de 1967.

Hacia esa meta serían dirigidos los esfuerzos de toda una población que, aún pequeña aunó sus energías e iniciaron una ardua tarea que comenzó por la conformación de los comités de calle  para dar apoyo a la junta, así como todo lo concerniente en la recaudación de los pocos recursos que se podían aportar. Es de resaltar que hace 40 años se consideraba un record que se pudiesen recaudar mil bolívares.  Ninguna persona se quedó al margen de lo que se estaba haciendo y a cada reunión asistían los vecinos con entusiasmo.        
                              
EL REENCUENTRO
  Llegó el tan esperado día. Desde horas de la madrugada del 29 de abril los vecinos se concentraron en la entrada de Cariaco para dar un caluroso recibimiento a los que regresaron entusiasmados a reencontrarse con su gente. Aún es común oír a muchas personas recordar ese momento. Centenares de hombres y mujeres, por no decir miles fueron arribando, siendo recibidos con música, cohetes, brindis, en fin todo fue alegría.

  A las 11:00 a.m., debajo del samán se inició un Cabildo Abierto; además, cabe resaltar que ese día Cariaco fue designado capital del estado Sucre. Presentes por el Concejo Municipal se encontraban: Amador Boada Herrera, presidente y los concejales Pedro Luís González, Antonio Mundarain Pérez, Félix Fortunato Ruiz, Manuel Arcia y Elpidio Reyes. También se encontraba el Dr. Arquímedes Fuentes Serrano, gobernador del Estado, el ex-gobernador  Ángel Fariñas Salgado y Manuel Peinado, secretario general de gobierno. Por la Asamblea Legislativa los diputados Nicomedes Visáez Mata, Luís Muñoz , Ángel Celestino Córdova; Ramón Quijada, diputado en representación del Congreso Nacional; el Dr. Gastón Navarro Dona así como el historiador Germán Carrera Damas, entre otros.

   En este acto intervinieron muchos ciudadanos de diversas comunidades del Distrito Ribero y entre las peticiones que se destacaron estaba la conversión del liceo municipal “Rómulo Gallegos” de Cariaco, en nacional; la reactivación del central Cariaco, ubicado cerca de Cerezal; de ahí surgió posteriormente la necesidad de construir un nuevo central (el actual); la construcción de un monumento o plaza del Congreso de Cariaco.
JUSTOS RECONOCIMIENTOS
Públicamente se reconoció los aportes hechos por 4 personas al desarrollo de la comunidad. Los médicos Siegbert Holz y Elly de Holz, galenos alemanes contratados por el gobierno de Sucre en  el año 1939, para que ayudaran a la población de Cariaco, que estaba siendo  diezmada por el paludismo. Vinieron contratados por 6 meses y permanecieron 5 años en la población. Cuando se marcharon de Cariaco, aún personas mayores  los recuerdan con mucho cariño.  Fueron  declarados “Hijos adoptivos e ilustres de la ciudad de Cariaco.
Los médicos Siegbert Holz y Elly de Holz


  De igual forma es reconocido el ciudadano Antonio José Marcano (marcanito).  Fue importante su aporte junto al Dr. Holz para la erradicación del paludismo desde su puesto como enfermero en la medicatura. Además gozaba del aprecio de la comunidad que siempre acudía a él cuando la mayor parte del tiempo, la población carecía de servicio médico.
Antonio  Marcano (Marcanito)
El primer enfermero que tuvo  Cariaco


Monseñor Enrique Brekelmans.
Sacerdote holandés que consideró a Cariaco su segunda patria. Desde el 17 de junio de 1935, hasta el año 1965 (30 años) estuvo al frente de la parroquia San Felipe. Luchó denodadamente por sacar a los pueblos de Ribero del estado de abandono en que se encontraba y de las enfermedades que lo asolaba, muchas de las cuales padeció. Fue el artífice para la reconstrucción del actual templo donde su cuerpo  está sepultado desde el 10 de enero de 1974.
Monseñor Enrique Brekelmans


Esperanza Acosta Padilla.
La Junta del Reencuentro la consideró para el reconocimiento porque para ese momento era la docente con más años de servicios en la población y por el aporte invalorable que había dado para la educación.

Estos cuatro reconocimientos concedidos, evidenciaron la seriedad de los que integraban las juntas. Se evaluaron los méritos que cada uno de ellos tenían para merecerlos, prevaleciendo ante todo los aportes que  hicieron en los diversos campos para el desarrollo del municipio Ribero.

40 AÑOS DESPUES
Este año 2007, se cumple el cuadragésimo (40) aniversario de aquel primer Reencuentro. Los sucesivos, realizados durante los años 77, 87, y 97, exceptuando el del año 77 no tuvieron el impacto que ocasionó el primero. En esta oportunidad tampoco se pretende emularlo en su totalidad, pero si centrarlo en algo muy importante: trabajar por el logro de un conjunto de necesidades que permitan darle a nuestra comunidad una imagen de ciudad en proceso de desarrollo.

Es por eso que desde la Alcaldía se conformó un junta coordinadora conformada por un grupo de personas que, posteriormente dio paso al nombramiento de otras comisiones que tienen sobre sí la gran responsabilidad de llevar a cabo un conjunto de acciones que permitan lograr los objetivos que se pretenden alcanzar.

Juegan papel principal las comunidades organizadas en calles, barrios, sectores y cualesquiera otro que hagan posible la masiva participación de todos los cariaqueños y ribereños.

Como meta se ha planteado: Culminación del complejo deportivo de la Juventud “Simón Bolívar”; la reconstrucción del templo; la construcción de la sede de la Orquesta Sinfónica Juvenil; construcción de la Biblioteca Pública de Cariaco; construcción del auditorio de la casa de la cultura “Dolores Benita de Luna”; construcción del Cuerpo de Bomberos Municipales; el Monumento - Plaza “Congreso de Cariaco. Estas  son, entre otras,  algunas de las obras que se solicitaran ante el gobierno regional y nacional que potenciaran a nuestra ciudad.

  Hasta ahora se están organizando los hijos de Cariaco en Puerto Ordaz, estado Bolívar; Maturín, estado Monagas; Puerto La Cruz, estado Anzoátegui; Caracas y próximamente en cada Estado donde se encuentre un cariaqueño residenciado.
  Es por eso que reiteramos la solicitud de apoyo a las gestiones que conduce la Junta del V Reencuentro de los Hijos de Cariaco.


Imágenes del 28 de abril de 2007
Sesión Especial del Consejo Legislativo y el Concejo de Ribero




















sábado, 29 de octubre de 2016

Toponímicos de Cariaco

Aún se conserva en la memoria de residentes de Cariaco, los populares nombres que identificaban a los sectores de la población  en el siglo XX.


Félix R. Bejarano

Hasta finales de los años 50, del siglo XX, Cariaco era apenas un pequeño centro poblado al que era posible su observación desde las torres del templo de la comunidad. El espacio territorial estaba circunscrito a tres calles principales que eran Las Flores, Comercio (José Francisco Bermúdez) y Sucre;  no existían barrios ni urbanizaciones, sólo algunos sectores cercanos a estas calles que eran sólo polvorientos  caminos en verano y barrizales en el invierno,  hasta llegar a ranchos de bahareque y techos de palma o carata, sin puertas, sólo cubiertas por esteras o retazos de tela.

Sin embargo los residentes denominaban a varios de esos lugares con apelativos sustentados en las condiciones ambientales que a lo largo de la historia afectó a sus moradores. Una de las condiciones adversas era propiciada por las constantes crecidas del río Carinicuao que tenía su cauce natural, casi dentro de la población discurriendo a lo largo de la calle Las Flores, pasando por la Reforma  y siguiendo su trayectoria hacia el oeste por “barrancón”.

La localidad permanecía inundada durante gran parte del año, convirtiendo los terrenos en cenagosos, imposible de transitarlos, lo que era propicio para que su gente sufriera los avatares de epidemias como el paludismo, cuyo auge se exacerbó durante el año 1939, que tal como lo relata el médico Siegbert Holz en su libro Recuerdos de Adopción, al día siguiente de recibir el dispensario vio pasar hasta diez entierros con destino al cementerio.

Los sectores que fueron conocidos y que aún quedan sus reminiscencias contadas por personas,  muchas fallecidas como el cronista emérito de  Cariaco, Francisco Caraballo  -el maestro Pachico- ya no existen debido al urbanismo, construcción de nuevas calles y la modernidad que poco a poco se fue posando sobre el pueblo a comienzos de los años 60 del siglo XX; siendo estos sectores:
El maestro Francisco Caraballo, fue un informante clave en diversas oportunidades
Las Cuibas
Con el desbordamiento del río, las aguas tenían cauces alternos y uno estos era el que entraba por el sector de “la reforma”, pasaba por la calle Ángel María Arcia hasta la calle Sucre, anegando los terrenos cercanos y la conocida Escuela Concentrada, ubicada en lo que fue la sede del Liceo Raimundo Martínez Centeno, derrumbado por el terremoto de julio de 1997.
La permanencia del agua propició la cría de los ampuláridos (Ampullariidae) (= Pilidae), son una familia moluscos gasterópodos de aguas dulces tropicales y subtropicales, conocidos vulgarmente caracoles de laguna, caracol manzana, caracol dorado, caracol del Paraná, caracol gigante, caracol lunar, churos, churo de agua, sacha, guarura y cuiba.

Por este último nombre era conocido el lugar debido a la abundancia que permitía a muchos pobladores utilizarlo como alimento.
Cuibas
Remanganagua.
Es la denominación de otro sector que se ubicaba en otra zona anegada por donde se desplazaban los arroyuelos formados por las crecidas. Se le sitúa entre “las Gómez, calle Carabobo c/c Junín, exactamente donde se encuentra la Escuela Bolivariana “Valentín Valiente”.

Eran terrenos cultivables y las mujeres cuando acudía a esos lugares para conseguir agua para consumo, tenían que remangarse las enaguas, o medio fondos que era de uso común. De allí el nombre de Remanganagua.

El Dr. Diego Carbonell, quien nació en Cariaco en 1884, describe en su libro Bodegones de la Tierra Natal, lo siguiente:
La calleja larga, soledosa y a trechos deshabitada, era un barrizal. Va de Nirgua a Remanganagua, y descendiendo por ella, se encuentra el callejón del cementerio: es más bien una vereda con algunas casuchas en un bosque de yaques, platanillos, higueretas, ciruelos, jabillos y guayabos.

Nirgua.
Asi se denominaba el sector ubicado al final de la calle Sucre, cruce con Ribero donde se encuentra la antigua construcción de la Escuela Básica Estanislao Rendón.
Su denominación obedecía a la proliferación de la Tunga penetrans que es una especie de insecto sifonáptero de la familia Hectopsyllidae. Es una pulga que ataca la piel. Afecta principalmente la piel de los pies; se introduce en ella y produce prurito intenso. Popularmente se le conoce como "niguas" y parasitológicamente como tungiasis.
Tiene un tamaño inferior a 1 mm, con cabeza grande y forma un ángulo con el vientre. Puede atacar a humanos, cerdos y otros animales domésticos. Se suele contraer al pisar suelos mojados y sucios.
Por las condiciones del lugar y la insalubridad que allí existía, era una de las enfermedades más comunes de la zona. Sin embargo no era el nombre nigua el que se utilizaba sino el de Nirgua.
Niguas en los pies.


Barrancón.
Este sector comenzaba desde la calle Bermúdez, con Ribero en el camino hacia Tropezón, Queremene y Campoma. Allí vivían las personas más pobres de la población, en viviendas de barro y paja. Allí, precisamente nació el ilustre de Cariaco Juan Quijano.

La chica.
Espacio de terreno donde se construyó la sede del primer liceo de Cariaco. Era una zona boscosa que fue desforestada por jóvenes de la época para construir un campo deportivo donde se jugaba beisbol y futbol.

La Rinconada.
Lo que es actualmente se conoce como la calle Miranda culminaba en el lugar donde se encuentra el jardín de infancia del mismo nombre, en el cruce con la la calle Jesús Guillermo Guzmán, desde ahí en adelante era zona de conucos y era el lugar que por donde transitaban los que se trasladaban desde Cariaco hasta Carúpano.

Todas estas zonas fueron desapareciendo con la construcción de barrios, urbanizaciones, ampliaciones de calles y el crecimiento de la población. Estos lugares  están en el recuerdo de los ancianos que aún se encuentran entre nosotros. 

Debo resaltar que desde la Escuela Básica “Estanislao Rendón” que fue la sede de la XX Exposición de Altares y Velorio de Cruz de Mayo realizó su muestra recordando a estos lugares del Cariaco que quedó atrás.

Nota del redactor: Este trabajo aún no está concluido. Si considera que puede hacer aportes a lo aquí expuesto serán bien recibidos.

jueves, 27 de octubre de 2016

En África se dice que cuando un anciano muere arde una biblioteca.

En Venezuela…se murió un viejo.

Falleció en Chamariapa Afuera Eugenia Alcalá, 
próxima a cumplir 105 años

Félix R. Bejarano
CNP 19.587

Hoy, cuando me enteré de la muerte en la población de Chamariapa Afuera, municipio Ribero, de la centenaria Eugenia Felicia Alcalá, nacida el 15 de noviembre de 1.911, próxima a cumplir 105 años, madre de Urbano Alcalá y abuela de Pedro Alcalá Farfán y Cruz Alcalá, entre los que conozco, me obliga a escribir esta nota, buscando la reflexión de los que aún desconocen la importancia de los ancianos para indagar en la construcción de las historias locales.

En la tradición de los pueblos de África son considerados  los ancianos como los actores más importantes de las comunidades; a ellos se les consulta, se les oye y es por eso que cuando mueren, consideran que una biblioteca se ha quemado. En Venezuela cuando un anciano fallece, para el común, con la excepción de los familiares, de manera desdeñosa si les pregunta ¿Quién fue ese que se murió? Responderán: ¡Ah no chico ese es un viejo!

Un anciano, aunque no sepa leer y escribir podrá relatar los cuentos, mitos y leyendas que hasta sus oídos llegaron cuando niños. Los acontecimientos más resaltantes en su vida. Nos dirá quien fue un determinado personaje del que queremos obtener información. Describirá las características del sitio dónde nació, de los muertos que salían en las noches. En fin, de muchos temas que no encontraremos en cualquier libro.

Pero si seguimos hurgando en estas personas, ellas podrán señalar quienes fueron  los que ejercían el oficio de  parteras, el sobador de los huesos, el que sacaba las espinas con oraciones, el que santiguaba las lombrices, el que sacaba piezas dentales, el sanador de culebrillas y el que curaba el mal de ojo a los niños, entre tantas dolencias. De todos aquellos que fueron los auxiliares de las poblaciones adonde no llegaba la medicina científica, que por estas zonas fue a partir del año 1939 cuando arribó el primer médico y se creó el primer puesto asistencial.

En estos días he sentido preocupación por los estudiantes del Liceo Raimundo Martínez Centeno quienes, de acuerdo al nuevo pensum deben recopilar información de los sitios donde residen. A los que tocan mi puerta les he preguntado si han recibido orientación acerca de cómo debe realizarse someramente, la manera de adquirir la información que buscan; sólo atinan a decir: nos dijeron que investigáramos, cosa que no puedo afirmar.

Hace algún tiempo me dirigí a algunas escuela bolivarianas invitando a los directivos y maestros a crear las salas de exposiciones y que en ellas existieran exposiciones permanentes con las fotografías de los personajes populares de la comunidad donde se encontraba asentada, entre ellas las de los cultores populares, los personajes como las pateras y sus síntesis biográficas de manera que desde allí los niños se acercaran a sus antecesores. Pero de un deseo no pasó y como sabemos deseos no empreñan.

Las avanzadas tecnologías de la comunicación propician, aparentemente, el conocimiento más avanzado y actualizado, cosa de lo que difiero porque el tío Google, a quien acuden para la búsqueda de información no las tiene todas consigo, a menos de que alguien se la cargue (la información) luego de procesarla hasta hacerla digerible, verificada y creíble.

Es así que reflexiono después de conocer de la muerte de esta anciana para llamar a la atención de los docentes de Cariaco y las poblaciones adyacentes para ir hasta sus aulas a dialogar con los niños y señalarles la importancia de los ancianos en las comunidades.

Eugenia Felicia Alcalá será enterrada este viernes 28 de octubre en el cementerio de Chamariapa Afuera y de verdad que lamento no haber sabido antes de ella.

“En los viejos está la ciencia, Y en la larga edad la inteligencia”.
Job 12:12
Consejo de ancianos de Diabugu en Gambia



lunes, 24 de octubre de 2016

La Urb. El Tigre, en Cariaco, tiene fecha de nacimiento.

15 de diciembre de 1978

La Urb. El Tigre fue habitado el 15 de diciembre de 1978 por ocho familias procedentes de la ciudad de Cumaná.

Félix R. Bejarano.
Recientemente, en una reunión del Consejo Comunal Enrique Brekelmans, de la urbanización El Tigre, en Cariaco, en la que comencé a residir en el bloque 3 en marzo de 1979, uno de los voceros me pidió ayuda para escribir la historia del lugar entregándome una hoja con algunas anotaciones de una persona que había hecho el intento de realizarla, pero conociendo como sé la historia del lugar, acepté gustosamente, procediendo a realizar las investigaciones correspondientes, dando como resultado darle su fecha de nacimiento.

Esta zona residencial fue construida durante el primer gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez (1974-1979) por el Instituto Nacional de la Vivienda (Inavi) concibiéndose para la solución del problema habitacional, debido al crecimiento de la población cariaqueña. Para ese momento aún no existían los espacios residenciales como el barrio Carlos Andrés Pérez, 22 de Octubre ni Campo Alegre, entre otros.

Era un terreno que había pertenecido donde anteriormente hubo conucos  y posteriormente uno de los espacios era utilizado como campo deportivo para la práctica del béisbol. El nombre de El Tigre fue tomado de manera referencial del bar familiar que se encontraba al frente. Se previó la construcción de  cuatro  edificios, hechos en concreto armado, concluyéndose sólo tres de ellos: el 2,3 y 4, el primero nunca fue construido aunque se levantaron las bases, desconociéndose las causas.

El bloque dos es de forma rectangular y tiene 28 apartamentos. El edificio número tres cuenta con 36 espacios  y el bloque cuatro con 28  viviendas. En total resguardan a 96 familias, algunas de ellas viviendo desde el día que se tiene como fecha fundacional.

Para el año 1978 estas tres edificaciones estaban completamente terminadas, pero uno de los problemas que presentaba era la falta del servicio de agua potable, pues requería de la instalación de bombas impulsadoras hasta los tanques de almacenamiento y eso no estaba incluido en el proyecto.

Los primeros habitantes

Lo que acelera la ocupación de esos edificios fue la acción tomada por ocho familias residentes en varios sectores de la ciudad de Cumaná quienes el día 2 de diciembre de 1978, cuando se realizaban las elecciones presidenciales en Venezuela invadieron varias viviendas aun sin concluir en el sector Fe y Alegría de esa ciudad. Allí se mantuvieron durante siete días hasta el 9 cuando fueron desalojados por la Guardia Nacional y la policía regional, sus enseres fueron colocados  en camiones, pero  sin tener lugar a donde ir. Fue entonces que decidieron como opción desesperada tomar las instalaciones de Inavi, apostándose allí hasta que les dieran solución.

Los representantes de esa institución, ante la presión y la divulgación a través de los medios periodísticos de lo que estaba aconteciendo en la sede responsable de la implementación de políticas habitacionales, revisaron las obras que se desarrollaban para esa fecha en la ciudad de Güiria, municipio Valdez, Araya, en el municipio Sucre y Cariaco, encontrándose que sólo en la capital del municipio Ribero había condiciones para ubicarlos.

El viernes 15 de diciembre de 1978, a las siete de la noche, las ocho familias llegaron a Cariaco, siendo todas ubicadas en el bloque Nº 4. Estas eran: Zorayda Castañeda (Santa Rosa); Freddy González y Margot (Boca de Sabana); Alex Rosas y Rosemar (Santa Rosa) David y Amparo (Brasil); Pedro Gómez y Ana (Santa Rosa); Juan Ramón Rodríguez y Juana (Cumanagotos); Elida Rodríguez (Cumanagotos); Henry Morey y Xioraima (Panamericana).

Con el transcurrir de los años, la mayoría de estas personas retornaron a Cumaná, aunque aún algunos familiares permanezcan en la urbanización como es el caso de Dino Gómez, quien está radicado de manera definitiva.

La invasión

Dos meses después, durante la celebración de los carnavales de 1979, personas que manifestaban no tener vivienda invadieron los edificios, sin embargo muchos los abandonaron al encontrarse con unos espacios reducidos a los que no estaban acostumbrados y porque realmente si tenían donde vivir; otros inmediatamente solicitaron dinero para cederlos a quien lo quisiera, pero la mayoría se quedó allí.

Fue difícil la estadía durante los primeros meses por la falta de agua. Esto era solucionado con cisternas y posteriormente con la colocación de bombas impulsoras.

El gobierno presidido por el Dr. Luis Herrera Campins continuó la ampliación de la urbanización construyendo los edificios 5, 6, 7, y 8, dándole a Cariaco un aspecto avanzado por la urbanización que tenía, aunque no se le construyeron otros servicios que estaban previstos en el plan original.

Estos apartamentos de 3 y 4 habitaciones tenían un costo de 66.000 y 76.000 bolívares que en ese momento fue considerado por la mayoría de los que aquí vivían como muy elevados, sin embargo una política promovida por el Inavi, propició que muchos lo cancelaran con un considerable descuento.

Límites
En la actualidad la urbanización El Tigre tiene los siguientes límites
Norte: Barrio Carlos Andrés Pérez
Sur: Canal principal del Sistema de Riego de Cariaco
Este: Barrio Ribero
Oeste: Canal del sistema de riego.

El terremoto de Cariaco

El movimiento telúrico del 9 de julio de 1.997 ocasionó severos daños a dos edificios, el más afectado fue el bloque Nº 5 que obligó a su completo desalojo por parte de las autoridades quienes lo habían declarado inhabitable, sin embargo con el paso de los años volvió a ser habitado. El otro edificio fue el Nº 8, pero este fue posteriormente rehabilitado.
El bloque Nº 5 fue declarado inhabitable luego del terremoto del 9 de julio de 1997

Espacios para el uso y disfrute del tiempo libre

La urbanización tiene una cancha deportiva, un parque infantil infuncional y comparte con el barrio Carlos Andrés Pérez una pequeña plaza conocida como la plaza de los cultores populares Alí Primera.

Organización de la comunidad

Son múltiples los intentos realizados para que la comunidad se organice, siendo la primera vez la creación de una Asociación de Vecinos*. Es de ley las denominadas juntas de condominio que en algunos casos fracasaron en poco tiempo.

El 9 de marzo de 2014, en elecciones abiertas son electos los integrantes del Consejo Comunal Enrique Brekelmans.


Nota: Agradezco a Dino Gómez, quien llegó aún muy niño a Cariaco, la ayuda prestada para construir esta información.

Esta reseña no está concluida.


viernes, 5 de agosto de 2016


Estas son las cosas que evidencian la incapacidad de los que gobiernan este país para superar el trance actual de catástrofe económica, inflación espeluznante y desabastecimiento atroz; estas son las cosas que justifican el referendo revocatorio para así  interrumpir constitucionalmente la tan nefasta gestión de Maduro y de sus conmilitones.
Me refiero a la resolución 9.855, publicada en Gaceta oficial 4.0950. De dicho documento resalto los siguientes aspectos: en primer lugar es un régimen de carácter obligatorio para todas las entidades  de trabajo “públicas o privadas” de producción y procesamiento de alimentos; en segundo lugar se concibe como un “préstamo” temporal de trabajadores de esas empresas públicas o privadas para subsanar necesidades que en materia de recurso laboral tengan las empresas agroalimentarias expropiadas por el Estado; y en tercer lugar, su pretendida finalidad es “aumentar y fortalecer la producción” de esas empresas estatizadas. Todo esto que referimos merece una apreciación que, sin lugar a dudas, nos conducirá al escenario del indetenible fracaso del autoritarismo totalitario.
Por supuesto que lo de “obligatorio” choca contra principios constitucionales, es una vejación a la propia Ley orgánica del trabajo y se incurre en lo que la OIT denomina como “trabajo forzoso”, organización de la cual es miembro Venezuela, por lo tanto es firmante de sus declaraciones y convenios.  Lo otro que reflexiono se refiere a lo siguiente: ¿qué empresa privada hoy en día está en capacidad de “prestar” sus trabajadores? Yo no creo que hoy el empresario privado, en su mayoría arruinado, tenga trabajadores en “exceso” para ser prestados; a no ser que se trate de la Polar, que anda con sus trabajadores del “tingo al tango”, producto de la falta de materia prima y de divisas; pero también viendo eso desde  las propias empresas del Estado que ameritan un impulso en su producción de alimentos, es inocultable   que dichos entes tienen una nómina elefanciaca, y ahora por esta resolución gubernamental se infiere que también  es improductiva y sin preparación, por lo que esos organismos necesitan recurso humano capacitado de otras partes; se trata entonces de la crisis clientelar y burocratizada del estatismo irracional.
Pero en fin, esta medida está signada por el fracaso debido a su tufo de error histórico de nefastas experiencias que por cierto son propias de sociedades totalitarias. Por ejemplo, la famosa tragedia china de los años 50 que se denominó el “Gran Salto Adelante”, concebido como una gigantesca movilización de trabajadores que impulsó Mao Tse Tung con la pretensión, y bajo una estricta planificación centralizada, de transformar en un santiamén ese país rural en una potencia productora de acero, y cuyos resultados fueron pobrísimos en cantidad y en la calidad del producto debido a la escasa capacitación de la mano de obra utilizada y por la ausencia de plantas siderúrgicas e inexistencia de tecnología adecuada. Se destaca que esta especie de “colectivización” de trabajadores sacados  de los campos fue de tal irresponsabilidad y sobrexplotación que generó hasta  una atroz hambruna con su secuela de millones de personas muertas.
Y hay otros caso de esta cacofonía mental propia de regímenes totalitarios; me refiero  al fracaso de la “zafra de los 10 millones”, un proyecto de Fidel Castro durante los años 60  y que consistió en movilizar la mitad de la población cubana hacia el campo para el cultivo masivo de caña de azúcar, diáspora que terminó en un completo fiasco productivo y que incluso paralizó el resto de las industrias del país.
La economía no es un problema de mandonería; vean la historia.

Vallejobelis3@gmail.com